El arroyo translucía las algas que crecían en torno a los guijarros. Alegre, con la mano hinchada, j sacó algo viscoso mientras el fondo se volvía turbio. Sólo por ese instante parecía que el arroyo fuese algo que nadie pudiese volver a tocar.
La corriente movió una piedra y estiró la frágil nube de barro. Un alga desprendida se arrastró más allá de dónde llegaba la vista.
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Me encanta el tono lírico que se une a una tensión que se crea con algo cotidiano que se vuelve misterio, inquietud. Me sabe a literatura japonesa, a veces, a pinceladas de Muakami, Kawabata... Una gozada.
Me comí una r: Murakami
No te lo tomes mal, pero lo digo... ¡si yo pudiera escribir así me curaría!
Transformar las contradicciones en este microrrelato es un acto de belleza y de salud, por el que te quiero más, y por el que decido mantener mi admiración y influenciarme de ti sin miedo, aprendiendo a meter la mano en ese arroyo.
Enturbio mi novela porque mi mirada es más estrecha y meto la mano en un charco.
Has dado en algo muy íntimo mío, en un equilibrio imposible. Imagínate que no sé cómo relajar las contradicciones y convertirlas en un micropaisaje de luz que de pronto se hace mundo, como al final de tu microrrelato.
Si es este micro el que ilumina tu búsqueda, entonces ojalá llegue a mí un poco de tu búsqueda.
Un abrazo amigo.
También yo he hallado algo turbio y te lo ofrezco. No es un mini relato, sino un relato completo, pero sin final... o con final abierto. Aquí lo tienes:
http://www.dailymotion.com/video/x301qu_proceso-a-txomin-goni-tir...
Que lo disfrutes... si puedes.