H. fotografiaba trayectorias de los pájaros nocturnos. Dejaba la cámara fija y esperaba a que pasasen, cruzando el cielo, formando trazos de constelación.
- Los romanos hacían lo mismo...
- Pero sólo de día.
No podía esperar y tenía un dispositivo, un infrarrojo que se usa la luna llena y no siempre. Si las fotos no fuesen demasiado defectuosas no se habría encariñado de ellas.
Para matar el tiempo mientras las tiraba aprendió a hacer cosas en la oscuridad. Tallaba, con un cuchillito ,los pájaros que iba a fotografiar. Las tallas eran milimétricas, detalladas, en contraste con las fotos, siempre movidas, llenas de un aleteo inconstante y disperso. Así la tienda de campaña se llenó, extendida y recogida, de un círculo de figuritas de madera, que aún a mediodía, parecían seguir mirando la noche.
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Es precioso. que bueno volver a ver a H.