En el museo del futuro se apilan miles de algoritmos que están a punto de ser famosos. Ruecas y sillones, apuntes de poemas, vísperas, fiestas perecedoras. Todo comentarista es profesta y cuadno se tiensa una cuerda sobre ella corre un nuevo modelo locomotor, un humo que no ocupa sitio, la paz bilateral de alguna guerra.
2 comentarios
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El hombre mismo en el museo como un ejemplar pretérito. U.
El futuro es muy oscuro. Ya lo cantaba Antonio Molina.
Salud... os