Un hombre que sólo se dedicaba a la poda O Castro (Orense), ya viejo, cayó enfermo el mes de brumario. Quedó, por primera vez delante de la ventana del hospital, corrigiendo, mentalmente, a los obreros públicos que hacían su trabajo en la capital... acariciaba una flor y juntó un montoncito de pétalos marchitos.
- De lo desconocido para mi enfermera desconocida.
Así se pasó el resto de su vida. Excepto cuando le venían a ver y comprobar, semanalmente, si estaba listo para la poda. Él se mostraba optimista, algo serio, para evitar comparaciones.
1 comentario
Escribe un comentario
« Detrás de. | Inicio | El carro »
- Posts (RSS)
- Comentarios (RSS)
Sobre Mutas, muto, muta..
Sólo díganle que se ponga a un lado, más allá. El horizonte está bien, la mirada no descansa, pero se restituye, gracias por preguntar.
Esta
obra está bajo una
licencia de Creative Commons.

angel-o-demonio
13 abr 2008 | 10:09 AM
muy tierno.Buenos dias,OTRO.