Un hombre que sólo se dedicaba a la poda O Castro (Orense), ya viejo, cayó enfermo el mes de brumario. Quedó, por primera vez delante de la ventana del hospital, corrigiendo, mentalmente, a los obreros públicos que hacían su trabajo en la capital... acariciaba una flor y juntó un montoncito de pétalos marchitos.
- De lo desconocido para mi enfermera desconocida.
Así se pasó el resto de su vida. Excepto cuando le venían a ver y comprobar, semanalmente, si estaba listo para la poda. Él se mostraba optimista, algo serio, para evitar comparaciones.