Dormida o enferma, el piso parecía descansar con esas mentiras de nosotros que nos cuentan las cosas. El olor a sudor era incontable y pensó en el sol y en lo que iba a olvidar de aquí a poco; con ella en la cama es hay algo parecido a esconderse y olvidarse de los sexos para mantener el silencio y el rito. Memorizó las palabras exactas y se tiró de cabeza, como se bautiza a los mares.