La ciudamarilla, abotonada como una levita, mira al campo con superioridad, hermanos que discutieron para validar la familia. Habitas, pacotilla, cuando menos basta y los que piden por aburrimiento renuevan para otros. La pareja se da la mano y volver a ciudamarilla recicatriza la herida que no hubo, porque sí existe lo que no muestran las postales, y las manchas de ausencia, únicos compañeros de deseo.
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Sobre Mutas, muto, muta..
Sólo díganle que se ponga a un lado, más allá. El horizonte está bien, la mirada no descansa, pero se restituye, gracias por preguntar.
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