La falda le acortaba por debajo, y la cadera, se la hacia ancha. Habia rasgado las botas al intentar ponerselas y tenia un lamparon en la blusa. A los sujetadores aspiraba con un poco de relleno y el maquillaje se habia puesto de pomulos para arriba y un poco en los labios, todo demasiado vistoso. Esperaba en la puerta del retrete para pasar a quitarse todo eso, con algo de valentia por la normalidad, esperando a que su novia no lo descubriese a la salida o, por caridad, le diese un par de consejos.