Los amigos del César gritaban, no muy alto, que detrás de cada cortina hay cambio y los inconvenientes demuestran grandeza, como la última debilidad en cada propósito de servicio. ¿Escuchaste a los Héroes de la guerra entre el clamor indistinguible de la multitud? Ellos aún no han llegado. Habrán de vivir con la incertidumbre, ya señores del límite, de si el horror los acogió o si los de ahora me verán como el que puede ser, deseosos de ser imprecisos.
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