Se preguntaba porqué cuando salía de casa no volvía acompañado o podía dormir fuera. Se preguntaba porqué tenía que reservar los asientos a los viejos que les sentaría mejor hacer ejercicio. Se preguntaba porqué los pantalones, los móviles, las pastas de dientes habían entrado en la vida de las personas mientras se sentían parte de ellas cuando la vida apenas se le escapaba o al poco tenían que renovar de su bolsillo por la misma razón que pagaron la primera vez. Se preguntaba porqué había tantas vueltas y círculos y arañas escondidas que lo obligaban a salir a hablar como si uno buscase palabras en el diccionario.
Se preguntaba qué le impedía, al sol, dejar de sonreír.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados