El relojero retirado se sentaba al parque y miraba al sol directamente.

- Nos convertimos en maletas al pasar por un escaparate, también nos convertimos en vasos al pasar por una fuente y en puente cuando cruzamos volando por encima de un pájaro.

- ¿Y si pasa nuestro amor?

- El amor no pasa, eres tú.