Quizá no venía con la mochila más vacía, pero sí más ligera. Llevaba una docena de libros y unas fotos y la ropa sucia (tal como se la llevó) y un dedo roto y la discusión, sin resolver, dentro de la cabeza de un borracho. Llevaba el sol y la lluvia que este año no había tocado, pero volvió a casa sin síntomas de haber abandonado en algún momento.
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Sobre Mutas, muto, muta..
Sólo díganle que se ponga a un lado, más allá. El horizonte está bien, la mirada no descansa, pero se restituye, gracias por preguntar.
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