Érase un momento en que apenas la distancia, como de un sueño, se ve. La cama es externa y el techo refleja. Alguien abre la ventana. Ruido de obreros. La venganza de la madre madrugadora y yo sin ropa:no me sientodesnudo rascándome el ombligo. Abro un ojo y el mundo está aquí, como sin costumbre que de tanto rascar apenas se siente.