Rodolfo Wilcock, en La sinagoga de los iconoclastas, refiere, al final, una lista de patentes entre curiosa e increíble. La mayoría de los inventos configuran un mundo posible y unas posibilidades de inventar más mundos. En el inventario aparece la sugerencia de un metrónomo de una sola dirección, que no es pendular, sino que sólo admite una dimensión. Su propósito no es otro que si se utiliza sea para la proliferación del tiempo de los hermafroditas.
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