Al sexto día le preguntaron si pensaba crear algo más, que el esfuerzo había merecido la pena y que estaba creando mundos (las aguas y la tierra son el suyo, los animales marcan otro, el ser humano posee la finidad) en detalle, cada vez más complejos. Dijo que sí. Y se echó a descansar.
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Genial. Me encantas.
pardiez, acabo de descubrirte.
hola!
Encantado, me siento América...