Y otra vez él encima, moviéndose como un cateto y haciéndolo al sol, para que ella no pudiese ni mirar. Terminó, durmió y Lilith aprovechó para salir (ni siquiera de puntillas). La cosa fue más pacífica de lo que se figuraron los nietos de Adán (y de Eva, que en sus horas libres se dedicaba a inventar vidas pasadas). No hizo falta ni poner a Gabriel en la puerta.
Lilith salía a buscar, lo que para ella era lo más parecido a crecer. En el Edén todos los pájaros son enanos, los frutos de los árboles están al alcance de la mano y Adán, algo provinciano y asfixiante, le había dado todo lo que podía. Además tiene el Vouyeur que de noche les da las tareas de los siglos siguientes. Lilith decidió ser mortal y Yhvh le castiga, básicamente esa es la historia.