Dicen que allá abajo, en las oscuridades de uno, bajó Orfeo y pudo descubrir lo bella que es la mujer del rey, las habitaciones de la vida, incluso accedió a presos terribles que no se esconden. Sin duda vio a Cronos, padre del resto y terrible dios que consigue escaparse de cada uno mientras no se le escucha, se canta o se ama (tres rituales de bastante parecido entre ellos). Allá tuvieron sus palabras y la mirada, siempre devoradora del tiempo, no hizo mella en el canto de Orfeo, pues tan oscuro está allá abajo que el dolor más bello dio lágrimas, no luz.