Poetamenordesconocido llevaba un bastón con la inscripción de su maestro. La utilizaba para andar, a pie quebrado, repitiendo lo que buenamente había aprendido. Sentía que la calle no era la misma para todos, él se sentía observado por detrás, su maestro, por delante. La calle, sin duda, era de dirección única, directa a la puerta de un correccional.