Hubo un pueblo que cogió una letra y descubrió que era de piedra. Otra, pese a la forma, también. Descubrieron que las paredes eran palabras y los pilares preposiciones. Que el mundo se levanta y puede cercarse de pequeños palacios, obras de metro y estadios deportivos. No se vive de ellas, se vive en ellas.
Dicho pueblo empezó a apilar letras y palabras y espacios. Levantó una torre, muy alta. Tal era la condensación de palabras que, cuando se cayeron, se crearon las lenguas que el mundo ignora.
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Sobre Mutas, muto, muta..
Sólo díganle que se ponga a un lado, más allá. El horizonte está bien, la mirada no descansa, pero se restituye, gracias por preguntar.
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