Los pacientes, con la boca abierta , miran las estrellas. No alumbran: no tienen más nada que enseñar. Cuando hablan los pacientes es para discutir sobre si son de plata y antes era plata roja, amarilla, azul.
Estos salen de noche, no llevan sombrero, no saludan al resto. No los ven.
Pero los impacientes son más extraños. Si se les ve, corren y sonríen. Cuando hablan, si es que hablan, dejan su rastro en la memoria
- Vivir frágil es permanecer.
Son minúsculos.
A los otros les molestaba la luna, a estos, ni el sol. Pisan los caminos y la sal, escasa vez miran al cielo y para romper cogen las cosas con toda la mano.
Muchos dicen, por las apariencias, que los abriga el rayo.

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